martes, 18 de agosto de 2009

Vuelta Grande del año 2009

Nuestro bote era uno de los primeros en largar, cada treinta segundos un bote atrás del otro, ibamos largando, nuestro bote el “siete”, hubiesemos preferido tal vez un número más alto para tener tiempo de calentar el cuerpo sobre el agua, armarnos.

Preparados a la improvisación de nuestra experiencia, en un día precioso, botamos el Corsario sobre el río Lujan, era leve el frío, llevábamos demasiada ropa, nos pelábamos como cebollas antes de regatear, nuestro contrincante más duro era el bote Sant Gallen a cargo de un excelente remero del club suizo, tenía nombre y rostro el bote que nos ganaría antes de la largada, uno no quiere sentir eso, surgen sentimientos extraños por querer superar algo superior a nosotros.

El deseo del perfeccionismo empieza a funcionar de forma perjudicial, uno empieza a demandar a los otros una calidad más alta de desempeño para una situación en la que el Corsario tiene veinte kilos demás en cada remada, sobre el Sant Gallen, en los 48Km.de la Vuelta Grande.

No pudimos armarnos hasta la entrada del río Arias, dejamos nuestro mal genio sobre el río Lujan, empezamos a disfrutar de la regata cuando se fue adelante el Sant Gallen, empezamos hacer las cosas mejor, por momentos, aparecían los juicios de comparación por un lugar elevado en el color de la medalla, muchas veces injusto, no aceptar que somos el Corsario, sentirnos en una actividad relajante, siempre viene la autocrítica porque no se alcanzan ciertos logros, o porque se alcanzaron pero no fueron suficientes, siempre son insuficientes.

Dimos la vuelta grande, no se trata de hacer lo mejor posible, sino de hacerla, es el paso más importante, es la más dura de las travesías de competencia, estamos seguros que quisimos tirar a algún tripulante al agua con una pesa en el tobillo mientras la hacíamos, pero también resplandeció un aire cálido, nuestros ojos seguían mirándose más sinceros, mientras alrededor pudiesen existir personas más pequeñas y más tristes.

Decir que sentíamos grandeza es una exageración, como toda exageración lleva implícito el corolario necesario del vacío, somos unos pequeños contentos, segundos porque hay mucho para remar, ó bajarse del campeonato para hacer buenas travesías....para no sentir que se pierde la copa por un punto.

La desición de la CRIT

La amenaza de la tormenta con vientos fuertes sobre el Paraná estaban a nuestra vista, estaba anunciada, el Windguru.com no fallaba, los rayos eléctricos iluminaban el cielo, atemorizando a los más novatos, los más experimentados sabían que se podía zarpar, en dos horas se despejaba, soplarían vientos del sudoeste .

Nuestros botes se mojaban sobre nuestra rampa esperando la decisión de la CRIT (Comisión de remo Internacional de Travesía ), velaban por los nuevos remeros de travesía que experimentaban esta “Vuelta Grande” de 48 Km. sobre los ríos Lujan, Arias, Paraná de las Palmas, Capitán Sarmiento y Luján de nuevo, hasta el top de los árbitros de remo sobre el muelle de CRLM que la organizaba.

Mientras todos conducimos hasta nuestros clubes con los vidrios de los autos empapados, el limpia parabrisas funcionaba como un péndulo dado vuelta, todo el tiempo en movimiento, sensación de nuestra pequeñez ante cosas superiores, sentir que se puede desatar una guerra de relámpagos, queriéndonos arrojar antes de que suceda para proteger nuestros cuerpos de cualquier tormenta.

Solo era una tormenta natural que había transitado por la madrugada y el viento oeste se la llevaba para otros rumbos, dejaba autos estrellados sobre las autopistas que no se salvaron de los litros de alcohol y de la tormenta que se había desatado sobre ellos con una realidad cruel.

Nosotros volvimos a nuestros hogares para reanudar nuestro entusiasmo hasta el otro día, con mejores condiciones meteorológicas, sin el equipo de remo travesía completo.


viernes, 14 de agosto de 2009

Recorrido "Vuelta grande"

Es duro remar la "vuelta grande", la angustia paraliza, avanzar, superar todos los obstáculos, tal vez no está mal angustiarse , nos enfrenta con el límite.

Los más fuertes llegan a dar está vuelta, buscando comodidades para remar los 48 km, poner entusiasmo para surcar las aguas del río Paraná de las Palmas, los vientos atemorizan en invierno, la lluvia molesta sobre el bote.

Felicitar al que se sigue divirtiendo a pesar de "las crisis", todo es un despelote, pero seguimos remando, solo quedarnos con lo más significativo cuando vemos los rostros desembarcando de la pequeña cascara de nuez.

La grandeza de sentirse joven, desinteresado, llenos de espíritu, de talento, devolviendo al mundo que queremos perfeccionarnos, una calidad más alta de desempeño, que no fue una hazaña mantener la serenidad cuando el viento empezó a tomar fuerza, como toda práctica: el deporte requiere de esfuerzo.

A veces hay más motivación por el miedo a fallar que por el deseo de mejorar, alejarnos de las angustías, reirnos de cuán locos estamos, algunos pueden hacerlo muchisimo.

Como dice Rozitchner: con el entusiamo aparece una fuerza extra ¡

Una canción antes de la Vuelta Grande



Me pueden los RED HOT¡¡¡


Sometimes I feel Like I don't have a partner

Sometimes I feel Like my only friend

Is the city I live in The city of angels

Lonely as I am Together we cry

Verse 2-

I drive on her streets 'Cause she's my companion

I walk through her hills 'Cause she knows who

I am She sees my good deeds And she kisses me windy

I never worry Now that is a lie

Chorus-

I don't ever want to feel Like I did that day

Take me to the place I love

Take me all the way

Verse 3-

It's hard to believe That there's nobody out there

It's hard to believe That I'm all alone At least

I have her love The city she loves me Lonely as

I am Together we cry

Chorus-

I don't ever want to feel Like I did that day

Take me to the place I love

Take me all that way Bridge-

VAMOS TODOS ¡¡¡¡

Under the bridge downtown Is where I drew some blood

Under the bridge downtown I could not get enough

Under the bridge downtown Forgot about my love

Under the bridge downtown I gave my life away

Volviendo por el Caraguatá

En momentos cuando la naturaleza sigue su curso “El Corsario”, el bote con el que vamos a regatear, se adapta a seguir avanzando, aunque sus tripulantes decaigan o ensordezcan a los isleños con sus canciones en leguas foráneas, reírnos de alguna cumbia en ese silencio natural.

Tenemos nuestro propio libreto, en este tipo de experiencias, aprender de nuestra intuición nos acerca mucho más a la naturaleza, nos dice mucho más de nosotros mismos que de la experiencia ajena, podemos tener horas de remo de travesía, pero ni el más experimentado remero se salva de seguir remando.

Esperemos que: la serenidad que salimos a buscar, encontremos un poco de sol, porque cuando este se esconde, el frío, el cansado espíritu, nos deje reflexionar para no decaer por la falta de fuerza.

No daremos la vuelta grande, pero la radiante serenidad de saberse libres de temor, de dolor y de otras yerbas.... será ....el momento de volverse a proyectar en cruzar el puente Zárate brazo largo para sentirnos más pequeños, más humildes, que la creación del hombre es increíble, estar enganchadisimos con la vida.

Volvimos por el Río Caraguatá donde la existencia de un cartel de “Curva Peligrosa” como un camino de montaña, sinuoso, rotando sobre el timón, frenando con cada curva, nunca se sabe cuando desembocamos en el Río Luján, desde ahí treinta minutos hasta el club sin lanchas¡¡¡

Lo hicimos en cuarenta y cinco minutos con lanchas, todavía cantando. El delta del Tigre es una suma de todos nuestros actos, se halla ante nosotros de una manera inmediata, con el pretexto que: lo demás quede oculto y distante, solo nos vertemos como esos ríos, transformándonos en una cosa nueva cada año, aunque los pronósticos sean desfavorables.




jueves, 6 de agosto de 2009

Deseando el sol,..... La Pierina


El capitán del Corsario puso en orden todo lo que hacia falta para que el bote pudiese zarpar sin inconvenientes, eran las 9 horas de la mañana cuando llegamos al club, el frío nos enfriaba de nuestros momentos cálidos arriba del auto, la cama, el hogar, las lanchas empezaron a mover las aguas heladas y nuestros cuerpos no entraban en calor.
Zarpamos para responder nuevamente a este desafío, armados de una visión más amplia de los barcos amarrados sobre el río Luján, los árboles caídos en el primer tramo del Canal Arias de la margen izquierda, algunos troncos clavados en el fondo de la margen derecha, un año nuevo de la vuelta grande, llegar en una hora y media remando sobre ese canal y querer: ver el parador "La Pierina", dejar de quejarte de lo largo, de quedar solos sobre ese canal, se hace largo, pesado, la corriente es fuerte, pegados a la orilla seguimos remando con fuerza, sin aflojar, avanzando muy despacito debajo del sol que: empieza a calentarnos otra vez, hasta que la brisa del Paraná de las Palmas se hace sentir.




Zarpamos al entrenamiento

Salimos a entrenar la Vuelta Grande de Carlos Landó, la regata más dura del año, para remeros de largo aliento, todos los años se presenta igual, con nuestros miedos, nuestros cambios, nuestra vejez.

Se siente como si camináramos sobre una cuerda floja, nos ponemos tensos, lentos, negados a querer dar esos pasos sobre el agua, buscando a tientas donde poner un poco el esfuerzo que tenemos para girar nuestra vuelta grande.
No se porque es más difícil? Si, en kilómetros se diferencia de la regata Zarate-Tigre más o menos en veinte kilómetros..... será el frío del invierno, una lluvia dando toda la vuelta ¿?, pero, si también hubo soles impresionantes donde nos quedamos sin bebida, pero uno empieza a temblar como en un abismo, cada vez más precisos, con más experiencia y conocimiento, tal vez solo sea memoria, por eso creo que hay que hay que accionar esa vuelta unos quince días antes de la regata, sacar esos fantasmas.....hasta que llega ese día.



Cambiaría este atardecer por un amanecer con vos ¡

miércoles, 5 de agosto de 2009

Un lagrimón de tanto reir


Eramos como payasos sin fronteras, nos reíamos de nosotros mismos con la ayuda de un experto en sonrisas que nos liberaba de nuestras estructuras.

Liberamos endorfinas hasta dejar caer un lagrimón de tanto reir, el estrés de nuestras vidas, hasta volver a tocar tierra... fué un buen regreso, tirados en el muelle seguimos con ese interno contento que nos da felicidad a la luz de la luna.....una buena noche....

martes, 4 de agosto de 2009

Preparando la Vuelta Grande III (2009)


La palabra mágica “estar preparados” requiere tiempo, esfuerzo, defender posiciones, uno no puede alimentar un cuerpo con riquezas robadas, para poder dar la vuelta hay que ser honestos, el sacrificio es muy duro, hay que preparar ese esfuerzo, por lo menos dentro del mismo bote, porque uno no sabe si defendió una medalla una vez terminada la regata, eso se maneja, a veces, desde la conveniencia...... la única forma de lograr la existencia, es cerrando la boca, comprendiendo que la realidad es real, solo saber que somos más amigos, nos entendemos mientras vivimos, mientras remamos.

Ya, en la regata Zarate-Tigre se descubren todas las mentiras, por suerte salimos a remar con el Corsario donde eliminamos a los “quejocriticos” , mientras eso acontece el ingeniero y Ale volvieron cantando Viva la vida de Corplay, y nos dieron las diez de Sabina, la sonrisa se dibujo en nuestra imagen, los surcos por sonreir no merecen cirugía.

Recordamos todos los elementos que nos faltaban para dar la vuelta, chalecos salvavidas, celular para PNA *116, iones para reponer nuestro cuerpo, buena onda para seguir remando.......

Todavía no remamos el río Arias, para llegar al Paraná de las Palmas se requiere de estimulo, queremos hacer las cosas con calma para no reputearnos, porque tratamos de ser personas normales, aunque aparezca esa parte neurótica que llevamos dentro, por lo menos arriba del bote, nuestra confianza sigue creciendo, tenemos la oportunidad de desplegar nuestra fuerza, desear que nos toque un día de sol como medalla.

Creo que: nos estamos preparando.......aunque el cielo se nuble.

Preparando la Vuelta Grande II (2009)


Nos habíamos calzado como caricaturas a nuestra medida para no sufrir el frío, nos desvestíamos como cebollitas, el sol estaba agradable, nuestra piel se ruborizaba al medio día en un invierno más.

Nos armamos con dificultad porque desde la regata del TBC que no remamos juntos, una oportunidad para entregar las medallas amarrillas y negras, dimos los golpes en el agua con los remos rojos y blancos, recién sacados de la Carpintería Sissini del CRLM, se sintieron en buena sintonía, después que pasamos el Carapachay.

Aunque se pierda el entusiasmo por motivos que desilusionan, seguíamos remando, todavía con salud, nos preparábamos aunque sea para hacer el primer tramo del río Lujan, doce kilómetros de ida, lo bueno que arriba del Corsario (un bote doble par para con timonel) no se sintieron esos metros, llegamos hasta el club de remeros de Teutonia, el viento sur que soplo con intensidad después que pasamos el club decidimos regresar por miedo al cambio de mareas, nos frenaría el regreso.
Es difícil donde uno se traba, traba a los demás , lo que nos hace confrontar con una realidad nueva, tiempo nuevo para remar, una nueva regata para conquistar.

lunes, 3 de agosto de 2009

Preparando la Vuelta Grande I (2009)


Todos los planes de la semana anterior, cambiaron para el fin de semana, teníamos que entrenar para recorrer los ríos Lujan, Arias, Paraná de las Palmas, Capitán Sarmiento y nuevamente el río Lujan , CUARENTA Y OCHO KILÓMETROS para el 16 de Agosto.

El pronostico correspondiente para el domingo 2 de agosto para Buenos Aires decía:
Temperatura máxima de 16 Cº y mínima 4 Cº, con neblinas y bancos de niebla y heladas, los vientos del sector este rotando al sur.

Arriba del bote, mientras remamos durante veinte minutos entrábamos en calor hasta dejarnos las remeras de manga corta en este invierno, los diez minutos del timón, transpirados y el viento sur con su heladas anunciadas, se hacía duro estar sentado haciendo equilibrio para que el “Corsario” este derecho por el río Luján.

En el primer tramo hasta el Río Carapachay apuntamos la proa con rumbo norte, revisando que los 8 metros del cabo de proa quedaran dentro del bote, al principio parecía que navegábamos por el canal de las Bermudas del Caribe, estuvimos dubitativos porque la corriente en contra estaba muy fuerte, los barcos amarrados, dificultades que aparecen cada año, y que orilla tomaríamos el día de la regata.
La vuelta Grande es así, no por haberla dado el año pasado las situaciones estarían igual, aunque estemos en otro tipo de plenitud, tenemos que accionar un entrenamiento previo.

Un mundo de determinaciones, un mundo de pasiones....una vuelta grande para saber...


martes, 28 de julio de 2009

A fines del mes de julio



En la semana del día de la independencia en el Perú, la plenitud de los días en Buenos Aires, podían haber sido un placer ideal, para estar remando, aunque sea una vuelta chica por el río Espera, salir de la oficina a tomar un poco de sol.

Recordando, el domingo pasado, estuvimos dando una vuelta chica remontando el río Lujan hasta el Carapachay con Al, Andre, Juan, Fer, y yo para sostener el violín, la serenidad que teníamos procedía de la sensación de hallarnos libres de hacer lo que quisiéramos, no planificamos nada, pintó la expontaneidad.

Tomamos los botes: el Diavolo II (Bote masculino, integrado por Juani y Fer) y el Carlos Lando (Bote netamente femenino).
Contentos de la plenitud del día, de la pleamar del los ríos que remamos, no dejábamos espacios para lamentos, ni dolores de alguna ilusión perdida, nosotras remábamos contentas por compartir un bote netamente femenino, en el stroke: Andre, que marcaba muy buen ritmo, la dimos en una hora y media aproximadamante.

Esa experiencia sensacional cuando tres mujeres pueden hablar del amor a la vida, los hombres y odiar aquellos actos que no lo son los nuestros.

Reírnos de nuestras vulgaridades, el acceso a un mundo natural requiere de la experiencia de vivirlo, podemos estar alejadas de Dios, los valores, pero nunca de la naturaleza de nosotras mismas, solo llevadas a la confianza de la verdad que disminuye nuestros dolores, nuestras vergüenzas a través de las risas.

Era genial estar arriba de ese bote, remamos radiantes como ese día, con la serenidad de sentirnos libres que dejábamos a nuestra parte masculina, sin sentir culpa, solo remamos hasta volver a encontrarnos sobre la rampa del CRLM con el Diavolo II para devorarnos los ñoquis en el Sailing Club, viendo la caída del sol.....sobre nuestro día.


viernes, 24 de julio de 2009

Rio bajo

El río estaba bajo, no es un día ideal para ir por el Rama negra.
Un buen día para sentarse en un sillón del CRLM a continuar mi conocimiento de Ayn Rand, donde me hace pensar en como amó la vida?, si lo que hago es una exaltación de mi propio ser, de mi existencia.
Disfrutó de la vida, no permito que nadie destruya mis valores, es una forma de sentir la grandeza de todo lo bueno que me han enseñado.

martes, 14 de julio de 2009

Cansados del Río Chaña

En los aguajes del Durazno avistamos Garzas grises, Federales y Benteveos, remontamos el insoportable río Chaña que siempre nos agarra cansados, nuestras acciones cada vez más lentas, la temperatura empezaba a bajar, habíamos disfrutado de un buen día de sol de invierno.

Dejamos atrás los árboles desnudos, nos sentíamos felices que estábamos cada vez más cerca porque queríamos bajar del bote, los pinos estaban intactos, verdes, colorados, estábamos sensibles, nos esperaba el hogar a leña que nos abrigarían de una noche fría.

Regresamos con las manos destruidas, Pablo sin guantes me preocupaba, mis pensamientos se transformaban en palabras de cuidados, pero él se oponía, no eran buenas mis ideas.
Llegamos así, por cancha larga hasta el Aº Gambado, las calas que había cortado del jardín del club de la Motonáutica estaban intactas en popa, no hubo lanchas que las volcaran en todo el día, había granizado en Vte. López, mientras nosotros teníamos un buen día.
Volviamos sin lluvía, a la tentativa de vivir con la razón, después de una buena reflexión, una linda manera de vivir remando, porque no encontramos la salvación del mundo, ni la ciencia encontró una vacuna, algunos volveran a la fe en Dios, nosotros cansados de remar.....

Vivimos un encuentro con la realidad, una buena ducha de agua caliente y a estrenar el escritorio de algarrobo tallado, escribiendo este posteo, olvidando los secretos que nos confiamos en los logros de esa travesía.


Día de sol de invierno

El día se presentaba como una delicia en el invierno, teníamos que tener oídos detrás de los oídos, el tiempo nos marcaba las diferencias al remar, hablar y escuchar, una manera de iniciar los vínculos desde la forma más estrecha, más privada, manteníamos viva la conversación, cada tanto, aparecían las trivialidades.

El viento norte no dejo de soplar sobre los dos botes que habían partido de la rampa de CRLM, la ruta para remar fue la habitual porque nos quedaríamos sin agua el los bajos del temor, la temperatura del agua no estaba para chapotear en el barro del Río de la Plata.

En el río Antequera la comunicación nos había puesto al tanto de nuestros campos de batallas, de cuantas estrategias olvidamos en la acción, los pensamientos también se pusieron en acción. Los silencios de nuestra conversación permitían los sonidos de la naturaleza, el movimiento del carrito sobre la vía y el hundimiento de las palas en el agua como también en el banco de popa, cuando se deslizaba el bote.

Un Km. antes del Paraná de las Palmas Pablo tuvo que hacer sus controles por su tratamiento de insulina, comimos sobre un muelle, Osvaldo y Pato querían llegar, alejarse de la locura, estirar las piernas, no bajaron y felices se alejaron de nuestra vista sobre el reflejo del sol sobre el agua por entre las ramas de los árboles.

Abriendo nuevas etapas

Entre los contratiempos de mi vida en la ciudad había logrado ser puntual, eran las diez de la mañana del día de la independencia de los EEUU, estaba en el delta de Tigre combatiendo la paranoia de las enfermedades que se trasladan en aviones y van mutando cada año.

Llegue al club, puse el traba volante en el R4, como si fuera un bicicleta que la fueran a robar, nos preparábamos para disfrutar de un día de sol de invierno, alejándonos de la ciudad donde el sistema de salud está colapsado, los fracasos, los lamentos y de los poemas que acompañan todo eso.
Pablo estaba en la rampa del CRLM preparando el bote E22, abrió los toletes, puso el tapón, espero a ver que decidíamos con los remos que llevaríamos hasta el Paraná Miní porque se había quebrado la pala cuando los traía.

Nos dimos un abrazo, hace meses que no nos veíamos, colocamos los bolsos dentro de bolsas gigantes porque no teníamos lomo de ballena, se podían empapar con una ola de una lancha porque el viento ideal para el cruce.
Pablo tomo los remos, se armaba para los 38 Km. hasta el Paraná Miní y Chaña, encontrábamos el ritmo por momentos, los cambios al timón los hicimos cada quince minutos, hasta la desembocadura del río Chaña y Aguajes. Nos sentíamos vivos cuando el bote 8+ del BARC llegaba del Paraná a las 10.38 horas al son del timonel.

lunes, 13 de julio de 2009

El lindo Barca Grande

Mi reloj marcaba las doce del medio día, cuando remábamos en el arroyo Naranjo, después de haber realizado un buen cruce en el correntoso Barca Grande, continuamos remando al buen ritmo de Juan, estábamos absortos en el cansancio, nuestras manos estaban maltrechas.
Empezamos a cruzar a otros botes que estaban navegando con rumbo al Uruguay, igual que nosotros, paramos una hora en el recreo de Omar Orfao a tomar unos mates, estirar nuevamente el cuerpo endurecido, hacíamos una reserva para sábado a la noche, estaríamos pernoctando y comiendo una boga a la parrilla.
Había barcas amarradas, descansados, volvimos a hundir los remos hasta el Paraná Guazú, no sé si Juan tenía las manos todavía con la posibilidad de sostener los remos, nosotras con los guantes, todavía las teníamos intactas, estaríamos en el Uruguay a las cuatro de la tarde aproximadamente.
Sobre el Paraná Guazú bebimos el brebaje del científico, aportando los iones a nuestro cuerpo, sentíamos el ruido de los toletes, el roce del banco de popa, los seis remeros de CRLM se preparaban para hacer el cruce a nuestra segunda Patria uruguaya, no perdíamos de vista al otro bote, la visibilidad era clara, cruzamos a un petrolero sobre el canal que tiene ochenta metros de profundidad, nos precedía la generosidad de estar ahí, en ese momento.
Remando, timoneando, bebiendo, divisamos el Pontón de prefectura sobre el río Guazú Guazucito

Por el Estudiantes

Habíamos llegado al río Estudiantes, la conversación arriba del bote nos distrajo por unos pocos metros, estábamos errando la entrada al arroyo Fredes, el cual en un tramo largo desembocaríamos en el Río Paraná Mini.
Perdimos en la distancia al otro bote desde el Paraná de Las Palmas, después de cuatro horas los cambios dolía un poco nuestro cuerpo con el transcurso del tiempo, las vías y las ruedas del carrito no habían descansado, seguimos remando con vigor hasta el primer descanso en tierra después del Paraná Mini.

Cuando llegamos al Mini, decidimos no parar en la playa en la que acostumbrábamos a parar con otros amigos, porque hacia frío en la sombra, decidimos parar en una playita que esta remontado el río Arana, ahí pega el sol del este, tener una buena comida después de cinco horas de remo, permanecimos tendidos una hora al sol, estirando los músculos intentado ver si se acercaba el otro bote con nuestros amigos.
Cuando desembarcamos nos vinieron a recibir un coker y un gato siamés mimoso, que nos acompañaron en el almuerzo, no estábamos solos, compartimos el almuerzo.
Los vimos pasar al otro bote, en el momento que decidimos zarpar, seguimos remando por el insoportable arroyo Arana, sin mapas, GPS, con recuerdos, señales tomadas del pasado que no habían sido borradas por las heridas que a veces no siempre cicatrizan.
La difusión de la epidemia del dengüe, no nos impedía remar, las aguas corren no están estancadas, se renuevan constantemente con cada marea.
Los rayos de sol no eran tan intensos , pero estábamos agotados, Alejandra nos hacía reír, no descansaba en su gracia, una mujer inteligente con madera para vivir cien años, para una moral baja es la victoria.

Arroyo Rama Negra en penumbra

Salimos el jueves a las cinco y diez de la madrugada, el río estaba muy bajo para ir por el Arroyo Gelves que no está canalizado, la neblina matinal estaba intensa.
No, nos podíamos quedar quietos, teníamos que activar el remo para las doce horas planificadas.
Los botes estaban listos desde la noche anterior, alcanzamos a dormir cinco horas, comimos las empanadas, bastante doraditas que Alejandra había preparado, zarpamos después del otro bote, con la proa en posición sur para entrar por el arroyo Gambado entrando en calor hasta el río Capitán Sarmiento.
La travesía sin inconvenientes hasta el arroyo Rama negra, a las seis de la mañana sin modificaciones en el horario, la oscuridad era intensa, era como remar con ceguera, remamos despacio para evitar cualquier avería, el destellador nos iluminaba un poco.
Cuando salimos de la oscuridad del Rama Negra, estábamos doblando hacía el este, la luna llena entre las ramas de los árboles, nos iluminó.
Nuestro bote estaba integrado por el último remero que quedaba de Alberto Demmidi dentro del club remando, Alejandra una buena amiga, era agradable la sensación de estar arriba de ese bote en buena compañía.

Después de dos horas quince minutos de zarpar llegamos por el arroyo Antequera al Paraná de Las Palmas, el sol había salido, todavía conservaba el color naranja intenso, detrás de unos cirros con un fondo de cielo azul.
Se produjo un instante de silencio entre nosotros, mirando ese regalo de la naturaleza, nuestra primera renuncia a nuestra intimidad estaba garantizada.