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viernes, 10 de junio de 2011

Al ver verás

Como cambian las cosas, ese arroyo ahora tiene espigones donde entramos y amarramos los botes, para que no se golpeen con las olas del río, provocadas por las lanchas que pasan como en una autopista, hay remeros que hacen, no para ellos mismos, no para la vida, no por sus logros, sino para otros seres humanos.

Tal vez sería más fácil que se queden el resto de sus vidas enroscadamente para siempre, vivir de una forma prestada, pero quieren sentirse libres construyendo una nueva era y al ver verás.

miércoles, 20 de abril de 2011

Amigos sobre el agua

Escucho a Jaime Torres, esos tambores me llevaron al recuerdo de una remada a Carmelo que hice con muchos amigos del Nahuel Rowing Club y el Canotieri, en esa murga que bailamos sobre el agua, esa belleza de la naturaleza nos daba felicidad.

Nuestros pies sobre los hincapies haciendo fuerza para recorrer las aguas cargadas y acitosas del Parana de Las Palmas, una vez que mi bote entró en el río Paicarabí sobre una corriente que iba midiendo nuestras fuerzas, ya, el sol había entrado sobre todos los ríos.

Poco a poco llegamos a la desembocadura del río Fredes, la sombra de los árboles sobre la playita nos impidió bajar, así que nos dejamos llevar por la corriente, arrastrados de popa y proa hasta entrar en la desembocadura del río Arana.

Paramos en un playita soleada, esperamos al bote del Dogo, Pato y Andre una vez que llegaron, nos unimos a remontar el soleado río del medio día, hasta
al río Naranjo, donde nos cruzamos con un bote del Canotto, descansamos tomando una coca, una vez que saludamos a Omar, Patricia y los nenes.
La vista del inmenso río Paraná Guazú, donde hicimos el roll del para cruzar a nuestra segunda patria Uruguay.
Se picó fuerte el río, justo en la decisión de cambio de timonel, nunca hay que hacerlo cuando está picado, menos en el río de La Plata y una cosa es él bajo o normal, y muy distinta con aguas hinchadas, me preocupaba toda restinga, el esfuerzo de Juan para vencerlo, y evitar la posibilidad de volcar en ese cambio o tener que salvar a un tripulante.

Por suerte nuestra embarcación era super marinera, estable, nada que temer, poco a poco hicimos el cruce hasta llegar al Arroyo las vacas, e hicimos amigos en el Carmelo Rowing.


Mientras tanto reanudo al trabajo, es este día gris, y sigo escuchando el compas de los tambores : ......Se vaaaa...se va la murga, aunque ya nunca pueda decir adios.......

miércoles, 26 de enero de 2011

Desistir

En la esencia y la naturaleza no existen las contradicciones, tratamos de ir siempre en una búsqueda inútil y más inútil, porque a veces no tenemos la menor idea de la tarea en la que nos embarcamos.

Nos podríamos ahorrar mucho dolor..........pero nos encanta movernos, activar, realizar, concluir

viernes, 7 de enero de 2011

Regreso de las fiestas

Estábamos regresando por el río Chaña, no quería que me presten atención, la vida nunca es tan perfecta. había que remar ....y ¿ qué podía interesarme a mí?, solo me gusta hablar del amor?... pero cuando hay amor sexual, es una emoción profundamente egoísta, dejaba en cada remada esas emociones egoístas, porque no conducen a la felicidad, la respuesta no es necesaria, uno debe desconfiar de los impulsos íntimos.

Dejábamos a el río Chaña y en el Aguaje del Durazno me daba cuenta que uno puede encontrar la felicidad sin darse cuenta de ello, tenía que dejar mi ego, solo divertirme con esos sentimientos fútiles, como un impulso sexual, el amor personal solo es una gran maldición, es un acto de humillación hacía otro ser humano, a quien se le roba el afecto.


Tomamos el río Capitancito, como en una cancha larga perfeccionamos nuestros movimientos, el río Paraná estaba con olas de un metro y medio, más o menos, nos divertíamos con el movimiento sincronizado del viento sudeste.

Nuestros pensamientos se asociaban cálidamente, teníamos que amar a todos por igual, aunque nos contradeciamos en nuestra búsqueda apasionada por la superioridad que nos empuja la vida, estábamos felices en nuestra incomodidad.


Duró quince minutos de remo el cruce del Paraná de las Palmas, nos quedaba dos horas y media hasta el club, comimos unas milangas, y la corriente cambio en contra , la pesadez de querer llegar, en la contradicción sin importancia seguíamos remando.

Pensaba en el comienzo de un nuevo año, mientras mi amiga soltaba los remos para dar un insulto a una lancha que nos llenaba de agua, nuestras dos cabezas pensaron mejor que una, la consulta, la cooperación y la colaboración, la risa , hasta que llegamos a
el río Luján creciendo a full, la corriente nos deribó casí hasta el Rowing club argentino, solo sé: que: hacemos con gran esfuerzo los grandes logros.

Pasando las fiestas en el Miní

La noche buena la pasé sin mi familia, entre amigos, porque yo, habría sido un símbolo de desprecio, sentía que no me amaban, que no quieren darme nada,......sintiéndome como un elemento de la destrucción, así: brinde en la isla y alcance a ver una estrella fugaz, en mesa se posó un grillo, solo me estaba vendiendo al enemigo, y solo tengo que negociar con él.

El fin de semana próximo, también volví al mismo lugar a brindar, solo quería igualar lo pero de mi con lo pero del otro, y había encontrado lo pero de mi en lo mejor del otro, intentaba atrapar una víctima a mi propósito, quería ser feliz.


Salimos a las 5 de la madrugada remando por el Gambado hasta el Abravieja, estaba fresco, se podía remar, estabamos las dos solas remando hacía el Tres Bocas, no había bruma, al menos veíamos la caída de un cuarto creciente, y el entusiasmo de llegar nuevamente al Miní.


No sentía que tenía una vida pasada, solo era ese momento, llegamos al Canal Honda a una playita que está sobre el canal del Paraná de las Palmas, una parada técnica, comimos unas bananas, unas barras de cereal, hasta que sentimos por entre los matorrales el deslizamiento de una vivora.

Mi amiga no tocó tierra a partir de ese momento, empujé al bote y el viento se había levantado, hicimos el cambio para que yo timoneará porque conocía el cruce en esa parte del río, ella sentía que el bote no avanzaba, pero solo son unas sensaciones cuando el viento está en contra.
eran las 10 hs. de la mañana, faltaba una hora y media más, estabamos sintiendo el cansancio, no podíamos abreviar .

Llegó remando hasta el Canal del Sueco, ahí el viento mermo, cuando entramos en el río Chaña no estabamos en un crucero, teníamos que llegar remando. Quería llegar y quedarme algún tiempo en el Miní y, como no quiere otra cosa, quería que todo se fuese al infierno, solo era un gesto sin sentido, ¿ me gustaba así?. No hay ninguna satisfacción cuando el gusano se niega a que lo hieran. ¿arruina la diversión?

jueves, 3 de junio de 2010

Pamperaso

Hicimos el arribo con el prefecto de Conchillas, un señor muy amable que nos dejo poner nuestro equipo de remo en su casa, el tiempo se puso gris de repente con un ligero sabor sentimental, nos anunciaba que se venía un pamperaso.

Acomodamos, amarramos como pudimos el bote sobre la playa de prefectura del país vecino, el cansancio no nos dejaba mucho más, teníamos que caminar trescientos metros hasta la casita que habíamos alquilado para seis remeros que nunca llegaron del club Nahuel Rowing porque el pampero los agarró muy temprano, pero la compartimos con nuestro amigo uruguayo.

Una travesía tiene una dimensión que no siempre se reconoce, fueron doce horas, hay que tener los objetivos muy claros, no se puede improvisar, se está levantando mapas, se hacen viajes para relatar lo que se ve.

En las travesías no solamente es conocer lugares nuevos, es también aprender abandonar, como en una nostalgia extraña de algo que esta más allá, la dulce sensación de agotamiento después de cruzar el Río de la Plata en un solo día en un simple par como mujer, las partidas al amanecer cuando todavía no pego el sol en el paseo de la costa, el frío en el timón con un te de limón y miel para aliviar el frío.

Sentir el olor a agua que se pone bravo cuando viene un pamperaso, que en esa oportunidad se llevó una vida de un kayaquista en el canal Bs.As., delante de el Pampero, habíamos llegado abriendo puertas, también cerrando tras de nosotros y no volver nunca más a ese lugar, ninguna ciudad se torna tan visible en la noche como la que se la abandonado para nunca retornar a ella y mucho menos remando.

Es ahí en esa necesidad, es aquí entre está cuatro paredes donde entiendo con que fuerza experimento esa necesidad de partir, de continuar , de evolucionar, de ir más allá, de abandonar, de conocer más, de surgir de no sentirme acorralada, dejar a los que me dañaron.

miércoles, 2 de junio de 2010

Canal Oyarbide

En una especie de examen de clausura estábamos remando sobre el canal Oyarbide hacía la isla Martín García de Buenos Aires, en un simple par con timonel el E113, el entrenamiento que tenía me hacía creer airosa de la prueba que hacíamos, en el verano habíamos llegado a Colonia ROU por otra ruta, en está oportunidad queríamos tomar un camino distinto, a río abierto y lo remaba con mi maestro en una corriente en contra y agua fría.

Desconocía que pocas mujeres se habían atrevido hacer semejante hazaña hasta ese año, en mi ingenuidad salimos de la Rampa de CRLM a las cuatro de la madrugada, habían pasado siete horas y todavía estábamos sobre el río de la Plata con un viento norte que golpeaba en el banco de proa frenando al bote, el lomo de ballena protegía que no entrará el agua en cada ola, se tornaba dura la travesía y no había posibilidades de un arrepentimiento.

Estábamos en un fin de semana largo feriado por religiones, faltaban unos kilómetros y una fuerte correntada nos alejaba de la orilla, con mucho esfuerzo volvimos nuevamente a la orilla y mi maestro de remo reconoció el Canal Oyarbide, en el momento de doblar sentí una emoción con la conformidad de que estábamos cerca de la isla, remábamos cada quince minutos y los otros en el timón, pero lo cierto era que el bote no avanzaba, no podíamos distinguir la corriente.


No podía distinguir la fuerza del agua maciza, tire del cabo del timón , y lleve el bote al medio del río, estaba tan fuerte la intensidad que el bote retrocedía, volvimos a la orilla, cansada me toco mi cambio para remar, mis manos estaban quebradas, el viento no soplaba con la violencia cuando remábamos por el río de la Plata, pero el cansancio que dan las palas hachas marcaban un pequeño hoyo en el agua, la idea de pensar que no llegabamos nos retrasaba bajando el entusiasmo.

El cansancio me agotö, miraba los arroyos internos por si teníamos que parar, no había un alma, entonces intentamos comunicamos con PNA de la isla, pero fue absurdo, no nos contestaron hasta que vimos que un gomón uniformado, que nos piloteo hasta la isla donde muchos cumplieron condenas y ese día nosotros merendamos y llegamos remando los dos solos, nos acomodamos para zarpar nuevamente con destino a Conchillas República del Uruguay.


martes, 9 de febrero de 2010

El parador de Punta gorda R.O.U.

Sentados en el Parador de Punta gorda, viendo la inmensidad de Delta de Tigre, algunas formas humanas que pasaban a nuestro alrededor por ese acantilado como formas físicas sin ningún sentido, muy pocas, el pasto crecido, recordando la época donde pasábamos al medio día almorzar, algunos quedándose hospedados después de una travesía a remo sin deseos de regresar, ahora, por las noches, la oscuridad dejaba sentir cuerpos emborrachados, descartando preservativos en el rincón de Darwin.

Nosotros al medio día, atentos, escuchando el triste relato de Fabricio de Lucca que: después de veintisiete años de un inagotable trabajo como regente del Parador, atendiendo a unas cien personas por día, antes del corte del Puente internacional que comunica Argentina con Uruguay, este hombre se veía desmoronado porque en un mes su gobierno uruguayo lo estaría desalojando de su trabajo que heredo de su familia y no pudo sostenerlo por ser una víctima de la instalación de la papelera Botnia, y los asambleístas de Gualeguaychu.

Un lugar donde Carlos Darwin estuvo realizando el estudio del origen de la especies por el año 1833 del mes de noviembre, desde luego que es una realidad que cuesta creer, una realidad que el científico se sentiría avergonzado de la evolución del hombre, de los gobiernos que pierden la noción de quien es el interés que se pone en juego, o tal vez sean complices para aumentar sus ahorros mientras un lugar como ese sea destruido por una clase de inmundicia que no debería existir, seguro que: en sus tiempos también se encontraba con las dificultades de sus existencia.

Deberían ver los desechos humanos con que se cubren los puestos de trabajo, la realidad es que el Señor Mena dueño de Buquebus en estos años pudo comprar una flota de aviones para aumentar su poder, gracias a los ambientalistas que están defendiendo su fuente de trabajo,........ mientras el sabio naturalista espera la desaparición del ser humano.


domingo, 17 de enero de 2010

1º Travesia a remo en un bote E a Colonia (1)

No eramos esposos pero realmente lo eramos, así después de un triste desenlace de nuestras vidas decidimos remar juntos el Río de la Plata, hasta la cuidad de Colonia ROU, con un bote que reflotamos de nuestro querido CRLM, un trabajo de tres años con nuestro carpintero Ruben Sessini, algunos asesoramiento del Ing. Naval Adrián Pacheco y así salio a flotar la nave, caminaba muy bien con corriente en contra, era marinero, se banco muchas tormentas de la naturaleza, no así: la inmoralidad.

Salimos ocho remeros: dos botes de mi club y dos del Club América, nos embarcábamos en una inusitada travesía a remo, río abierto, dependiendo solo de nuestro entrenamiento, conocimiento y yo sería la primer remera del CRLM que llegaba a Colonia remando en un bote simple con timonel.

Teníamos que respetar la palabra prometida que: el primero espera al último en toda la travesía, nunca se cumplió, los enojos aparecieron, no solo contra toda la situación, sino contra mi misma, porque esa situación obligaba a confundirnos, además teníamos que estar agradecidos por las atenciones recibidas.

En el terrible caloraso del 31 de diciembre del 2006, dimos una vuelta absurda por el arroyo largo esperando a los otros botes que nunca hicieron ese recorrido, se fueron por aguas abiertas, las intenciones no eran claras, mientras tanto, nosotros desaprovechábamos buenas oportunidades en la travesía por la palabra prometida.

Volvimos a la realidad a los botes de CRLM, por un instante, lo que estábamos sintiendo era aquello que todos los hombres experimentan, estamos en medio de discusiones nada seguras y fuimos los primeros en cerrar las bocas ante el síntoma de peligro que PNA nos dejaba vagando innecesariamente por el Arroyo Guazucito hasta el río de la Plata con temperaturas elevadas.

Fue el primer año de nuestras vidas que no brindamos para un año nuevo, ni tuvimos fuegos artificales, dormimos dentro de nuestras carpas, esperando abrir una lata de conserva después de perder la oportunidad de comer una buena cena de fin de año en el recreo de Omar Orfao, y esperando acariciar la mano de quien nos abofetearía.


Empezábamos nuestra travesía con luchas internas y externas, me preguntaba si aquello era una burla a la palabra ó una extraordinaria subestimación de victimas elegidas?
No importó, salimos temprano antes que el sol salga sobre el Arroyo Guazucito, la brisa estaba fresca todavía sobre el canal del Paraná Guazú...más tarde sería muy dura la travesía a río abierto, sin reparo, sin sombras a nuestro alrededor, solos remando....

domingo, 3 de enero de 2010

Martín García

Habíamos llegado a la Isla Martín Garcia, eran las catorce horas más o menos del año 2006 o 2007, en esos momentos en que se puede ser precisos, indiferentes y detenerse ahí.........un lapso de descanso, un lapso de relajación, porque quedaba remar un pequeño tramo hasta Conchillas R.O.U.

Los hombres de Prefectura no podían encasillar el tono de nuestra voz, no podían decir si era demasiado emotivo o demasiado calmo ver llegar una mujer, un hombre, solos, como monstruos egocéntricos sobre una cascara de nuez.

Resolvieron que era calmo porque avanzábamos con suavidad, sin violencia espaciando cada silaba, mientras nos daban instrucciones para nuestro cruce en bote por el Canal del infierno, dando la sensación de seguridad.

Ha pasado tanto tiempo de esa travesía a remo, no quiero mirar el calendario para darme cuenta que otro año más está pasando, sin poder hacer una travesía larga, inclino la cabeza como un signo de conformidad de lo que me toca, me doy cuenta que me muevo silenciosamente, con un sufrido precio de resignación.

lunes, 14 de diciembre de 2009

El materialismo hacía el Aº Atajo del gorila

Zarpamos el Sábado a las 10 am. en el bote F61, que está super descuidado hacia el recreo El Paraná Miní, durante las 4.30 horas de remo, charlábamos de los que creen que el materialismo sexual se podía separar del pensamiento intelectual.

Suponer que lo físico se puede separar de la mente, ese criterio existe en algunas personas, y las hay por todas partes, pero la realidad de lo que sucede con esas personas que solo están haciendo una valoración de su persona al acostarse con alguien, mostrar su ego al desnudarse, poder mostrar los pesos gastados en una cirugía, elegir alguien de una edad menor en muchos años, etc, etc....es la valoración de su existencia, cada uno se siente atraído sobre la visión de si mismo. Es ahí donde creo que: la valoración de nuestra mente supera la materia, en esas personas al revés.

Quien se sienta orgulloso de estar desnudo ante una persona que admira, que está más elevado, no podría acostarse con una obra de cirugía y además descerebrada, es ahí donde no creo que podamos separar la mente del cuerpo, la materia del espíritu, ....y.... seguíamos remando.....

Mientras tanto, la temperatura se elevaba, hablando de temas donde el hombre entra en muchas contradicciones, sobre el arroyo Arroyón que nos expulsaba hasta el Canal Honda para poder llegar al agitado Paraná de las Palmas que nos obligó a prestar atención al oleaje del sudeste intenso que nos salpicaba de emoción, el cabo del timón estaba tenso las olas nos obligaba a cortarlas de proa, nos alejábamos un poco de nuestra dirección pero apuntado siempre al Canal del Sueco.

Llegamos al Atajo del gorila, convencidos que: el hombre que se rebaja a si mismo se arrastrará a la mujer a quien desprecia, que el amor es la expresión de nuestros más altos valores y no puede mezclarse con tantos defectos, estábamos en la entrada del río Chaña, nuevamente las ventanas del sudeste se abrieron y atentos al timón para que no entrará una gota de agua, llegamos hasta el insufrible Chaña donde tuvimos que sacar el agua que había entrado en un playita (achicar el bote), seguimos con nuestro último esfuerzo hasta que: a nuestra vista estaba la hermosa cúpula de la capilla Dinamarquesa.

A la noche tirados en el muelle, cayeron muchas estrellas fugaces deseando que se cumplan nuestros deseos, el cielo estaba a pleno de constelaciones, de estrellas, una jornada memorable y buen cierre de fin de año 2009 de remo sobre el Paraná Miní.

http://www.recreoparanamini.com.ar/

viernes, 11 de diciembre de 2009

Volveran las rojiblancas a remontar el río Chaña?

El deseo de ir remando hasta el río Paraná Miní presupone tener la capacidad de acción, presupone la capacidad de pasear por seis horas por los ríos, Capitán, Espera, Rama Negra, Capitán, cruzar el Paraná de las Palmas, Capitancito, aguaje y el insufrible río Chaña hasta llegar a la meta cuando aparece la cúpula de la Capilla Dinamarquesa sobre el río Paraná Miní.
Nuestra vidas se rigen por movimientos, el propósito de la cantidad de horas sobre el agua son importantes para la adversidad de la naturaleza, es experiencia, además de adquirir metas dignas, amigos dignos, una riqueza del propio esfuerzo, por un intercambio libre, aparte de ganarnos la vida como personas honradas, sin sentirnos culpables por existir.
Como mujer llegue a comprobar que fui la primer mujer del CRLM que llegaba a Colonia (R.O.U.)remando en un simple par con timonel, como todo fueron las horas sobre el agua las que te dan confianza, comprobar los cambios climáticos en plena travesía.
Llegamos con las lineas angulosas de nuestros rostros despojados de todo lo que fuera propósito, nuestro cuerpo espera tenderse perezosamente sobre algún muelle pero con las pupilas llenas de felicidad.....olvidando que no podemos reparar los errores ajenos de personas de una naturaleza destructiva que: necesitan víctimas para seguir destruyendo su propia familia, su propio trabajo, su propio país.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Un lagrimón de tanto reir


Eramos como payasos sin fronteras, nos reíamos de nosotros mismos con la ayuda de un experto en sonrisas que nos liberaba de nuestras estructuras.

Liberamos endorfinas hasta dejar caer un lagrimón de tanto reir, el estrés de nuestras vidas, hasta volver a tocar tierra... fué un buen regreso, tirados en el muelle seguimos con ese interno contento que nos da felicidad a la luz de la luna.....una buena noche....

martes, 14 de julio de 2009

Cansados del Río Chaña

En los aguajes del Durazno avistamos Garzas grises, Federales y Benteveos, remontamos el insoportable río Chaña que siempre nos agarra cansados, nuestras acciones cada vez más lentas, la temperatura empezaba a bajar, habíamos disfrutado de un buen día de sol de invierno.

Dejamos atrás los árboles desnudos, nos sentíamos felices que estábamos cada vez más cerca porque queríamos bajar del bote, los pinos estaban intactos, verdes, colorados, estábamos sensibles, nos esperaba el hogar a leña que nos abrigarían de una noche fría.

Regresamos con las manos destruidas, Pablo sin guantes me preocupaba, mis pensamientos se transformaban en palabras de cuidados, pero él se oponía, no eran buenas mis ideas.
Llegamos así, por cancha larga hasta el Aº Gambado, las calas que había cortado del jardín del club de la Motonáutica estaban intactas en popa, no hubo lanchas que las volcaran en todo el día, había granizado en Vte. López, mientras nosotros teníamos un buen día.
Volviamos sin lluvía, a la tentativa de vivir con la razón, después de una buena reflexión, una linda manera de vivir remando, porque no encontramos la salvación del mundo, ni la ciencia encontró una vacuna, algunos volveran a la fe en Dios, nosotros cansados de remar.....

Vivimos un encuentro con la realidad, una buena ducha de agua caliente y a estrenar el escritorio de algarrobo tallado, escribiendo este posteo, olvidando los secretos que nos confiamos en los logros de esa travesía.


Día de sol de invierno

El día se presentaba como una delicia en el invierno, teníamos que tener oídos detrás de los oídos, el tiempo nos marcaba las diferencias al remar, hablar y escuchar, una manera de iniciar los vínculos desde la forma más estrecha, más privada, manteníamos viva la conversación, cada tanto, aparecían las trivialidades.

El viento norte no dejo de soplar sobre los dos botes que habían partido de la rampa de CRLM, la ruta para remar fue la habitual porque nos quedaríamos sin agua el los bajos del temor, la temperatura del agua no estaba para chapotear en el barro del Río de la Plata.

En el río Antequera la comunicación nos había puesto al tanto de nuestros campos de batallas, de cuantas estrategias olvidamos en la acción, los pensamientos también se pusieron en acción. Los silencios de nuestra conversación permitían los sonidos de la naturaleza, el movimiento del carrito sobre la vía y el hundimiento de las palas en el agua como también en el banco de popa, cuando se deslizaba el bote.

Un Km. antes del Paraná de las Palmas Pablo tuvo que hacer sus controles por su tratamiento de insulina, comimos sobre un muelle, Osvaldo y Pato querían llegar, alejarse de la locura, estirar las piernas, no bajaron y felices se alejaron de nuestra vista sobre el reflejo del sol sobre el agua por entre las ramas de los árboles.

Abriendo nuevas etapas

Entre los contratiempos de mi vida en la ciudad había logrado ser puntual, eran las diez de la mañana del día de la independencia de los EEUU, estaba en el delta de Tigre combatiendo la paranoia de las enfermedades que se trasladan en aviones y van mutando cada año.

Llegue al club, puse el traba volante en el R4, como si fuera un bicicleta que la fueran a robar, nos preparábamos para disfrutar de un día de sol de invierno, alejándonos de la ciudad donde el sistema de salud está colapsado, los fracasos, los lamentos y de los poemas que acompañan todo eso.
Pablo estaba en la rampa del CRLM preparando el bote E22, abrió los toletes, puso el tapón, espero a ver que decidíamos con los remos que llevaríamos hasta el Paraná Miní porque se había quebrado la pala cuando los traía.

Nos dimos un abrazo, hace meses que no nos veíamos, colocamos los bolsos dentro de bolsas gigantes porque no teníamos lomo de ballena, se podían empapar con una ola de una lancha porque el viento ideal para el cruce.
Pablo tomo los remos, se armaba para los 38 Km. hasta el Paraná Miní y Chaña, encontrábamos el ritmo por momentos, los cambios al timón los hicimos cada quince minutos, hasta la desembocadura del río Chaña y Aguajes. Nos sentíamos vivos cuando el bote 8+ del BARC llegaba del Paraná a las 10.38 horas al son del timonel.

lunes, 13 de julio de 2009

El lindo Barca Grande

Mi reloj marcaba las doce del medio día, cuando remábamos en el arroyo Naranjo, después de haber realizado un buen cruce en el correntoso Barca Grande, continuamos remando al buen ritmo de Juan, estábamos absortos en el cansancio, nuestras manos estaban maltrechas.
Empezamos a cruzar a otros botes que estaban navegando con rumbo al Uruguay, igual que nosotros, paramos una hora en el recreo de Omar Orfao a tomar unos mates, estirar nuevamente el cuerpo endurecido, hacíamos una reserva para sábado a la noche, estaríamos pernoctando y comiendo una boga a la parrilla.
Había barcas amarradas, descansados, volvimos a hundir los remos hasta el Paraná Guazú, no sé si Juan tenía las manos todavía con la posibilidad de sostener los remos, nosotras con los guantes, todavía las teníamos intactas, estaríamos en el Uruguay a las cuatro de la tarde aproximadamente.
Sobre el Paraná Guazú bebimos el brebaje del científico, aportando los iones a nuestro cuerpo, sentíamos el ruido de los toletes, el roce del banco de popa, los seis remeros de CRLM se preparaban para hacer el cruce a nuestra segunda Patria uruguaya, no perdíamos de vista al otro bote, la visibilidad era clara, cruzamos a un petrolero sobre el canal que tiene ochenta metros de profundidad, nos precedía la generosidad de estar ahí, en ese momento.
Remando, timoneando, bebiendo, divisamos el Pontón de prefectura sobre el río Guazú Guazucito

Por el Estudiantes

Habíamos llegado al río Estudiantes, la conversación arriba del bote nos distrajo por unos pocos metros, estábamos errando la entrada al arroyo Fredes, el cual en un tramo largo desembocaríamos en el Río Paraná Mini.
Perdimos en la distancia al otro bote desde el Paraná de Las Palmas, después de cuatro horas los cambios dolía un poco nuestro cuerpo con el transcurso del tiempo, las vías y las ruedas del carrito no habían descansado, seguimos remando con vigor hasta el primer descanso en tierra después del Paraná Mini.

Cuando llegamos al Mini, decidimos no parar en la playa en la que acostumbrábamos a parar con otros amigos, porque hacia frío en la sombra, decidimos parar en una playita que esta remontado el río Arana, ahí pega el sol del este, tener una buena comida después de cinco horas de remo, permanecimos tendidos una hora al sol, estirando los músculos intentado ver si se acercaba el otro bote con nuestros amigos.
Cuando desembarcamos nos vinieron a recibir un coker y un gato siamés mimoso, que nos acompañaron en el almuerzo, no estábamos solos, compartimos el almuerzo.
Los vimos pasar al otro bote, en el momento que decidimos zarpar, seguimos remando por el insoportable arroyo Arana, sin mapas, GPS, con recuerdos, señales tomadas del pasado que no habían sido borradas por las heridas que a veces no siempre cicatrizan.
La difusión de la epidemia del dengüe, no nos impedía remar, las aguas corren no están estancadas, se renuevan constantemente con cada marea.
Los rayos de sol no eran tan intensos , pero estábamos agotados, Alejandra nos hacía reír, no descansaba en su gracia, una mujer inteligente con madera para vivir cien años, para una moral baja es la victoria.

Arroyo Rama Negra en penumbra

Salimos el jueves a las cinco y diez de la madrugada, el río estaba muy bajo para ir por el Arroyo Gelves que no está canalizado, la neblina matinal estaba intensa.
No, nos podíamos quedar quietos, teníamos que activar el remo para las doce horas planificadas.
Los botes estaban listos desde la noche anterior, alcanzamos a dormir cinco horas, comimos las empanadas, bastante doraditas que Alejandra había preparado, zarpamos después del otro bote, con la proa en posición sur para entrar por el arroyo Gambado entrando en calor hasta el río Capitán Sarmiento.
La travesía sin inconvenientes hasta el arroyo Rama negra, a las seis de la mañana sin modificaciones en el horario, la oscuridad era intensa, era como remar con ceguera, remamos despacio para evitar cualquier avería, el destellador nos iluminaba un poco.
Cuando salimos de la oscuridad del Rama Negra, estábamos doblando hacía el este, la luna llena entre las ramas de los árboles, nos iluminó.
Nuestro bote estaba integrado por el último remero que quedaba de Alberto Demmidi dentro del club remando, Alejandra una buena amiga, era agradable la sensación de estar arriba de ese bote en buena compañía.

Después de dos horas quince minutos de zarpar llegamos por el arroyo Antequera al Paraná de Las Palmas, el sol había salido, todavía conservaba el color naranja intenso, detrás de unos cirros con un fondo de cielo azul.
Se produjo un instante de silencio entre nosotros, mirando ese regalo de la naturaleza, nuestra primera renuncia a nuestra intimidad estaba garantizada.

miércoles, 1 de julio de 2009

Regreso con una mujer extrema

El domingo bajo un cielo que se iniciaba gris, empezamos a armar los botes, no llovía cuando zarpamos por el río Paraná Miní, cuando doblamos para tomar el Arroyo Chaña, sentada en el timón, el cielo se veía, como si se hubiese resquebrajado y necesitaba una reparación, a grandes intervalos, empezó a llover, el gastado piso de madera pintado color rojo, se cubrió de agua, todas las gotas que caían sobre el bote formaban un charco limpio que bamboleaba de popa a proa, poniendo un reflejo de cristal insoportable.

El cielo se rompió del todo en el momento que cruzábamos el Paraná de las Palmas, no pudo contener esos nubarrones negros, soplaba un viento sud con intensidad de seis a siete nudos, nuestros pies embutidos dentro del hincapié hinchados por el agua fría, las manos maltrechas aunque tuviésemos los mejores guantes, enrojecidas por fricción de la empuñadura de los remos, remabamos con más vigor.

Ignoramos si: las frases que atravesaban aquella espesa atmósfera, aquellas movedizas nubes amenazantes, que se mezclaban con el sudor y miedo por cualquier gripe que pudiéramos atravesar.

Para combatir cualquier enfermedad, nos desnudamos en el arroyo Rama negra para tomar ropa seca y desechar todo lo mojado, con algunas gotas llegamos al club cambiando cada cinco minutos para no entumecernos en el timón.

Habíamos aprendido que todo lo que está conectado, cuando alguien sabe, tiene experiencia propia, no tenía que ser legitimado por nadie, era nuestra experiencia de fortaleza, podíamos correr la regata Zaraté-Tigre con lluvía.

Una ducha de agua caliente, tomando un submarino caliente en el bufe del club nos reíamos de que los remeros están un poco loquitos, pero nosotras remábamos solamante "un poquito".